The Blue Nile hicieron su propia lectura de la new wave, del techno-pop y de las principales corrientes emergentes de principios de los 80. Como si con ellos no fuera la cosa, tejieron una inmensa obra de pop de cámara preciosista que bebía de artistas como Scott Walker reivindicándolos y renovándolos. Y me creería que a su vez influenciaron a un Scott Walker que, poco después de la publicación de este álbum y sin haber publicado nada todavía en esa década, apareció con “Climate of Hunter”, un retorno que representaba una puesta al día que por lo menos bien vale para creer en esta conexión (ojo, con matices, pues en cierto modo ya recogía ecos de “Nite Flights” con sus Walker Brothers, de 1978).

Entre sus logros, también podemos añadir ser un claro precursor de otros grupos que han aprendido de ellos el saber transitar por zonas alternativas ajenas a tendencias, reivindicaciones y otros movimientos como pueden ser los casos de Tindersticks o Lambchop. Crearon la corriente de la no-tendencia.

Así puede verse hoy a estos escoceses que en 1984 publicaron tímidamente “A Walk Across The Rooftops”, un regalo para los oídos que paraliza al oyente de principio a fin. 7 canciones memorables que se defienden por sí solas pero que juntas ganan enteros de forma exponencial –el concepto de valor añadido es en realidad un concepto musical-. Eso se logra creando una atmósfera que te lleva bien lejos de donde estés. No sé si a un lugar mejor o peor, pero un lugar bonito. Juegos de melodías, voces dulces y serenas, un manto de detalles frágiles y cristalinos que te envuelven mientras Paul Buchanan las va haciendo semi-inteligibles con letras de alto contenido emocional.

El tema homónimo abre el disco a golpe de instrumentos de viento y cuerda con una letra de corte algo impresionista, perfecta para darte cuenta de lo que tienes entre manos. Desde los primeros segundos del disco da la sensación de una fluidez inusitada, como si la música se hubiese generado sola como resultado de leyes universales todavía por descubrir. Y así será hasta el final. “Tinseltown In The Rain” es la pieza clave, lo que une al cosmos, la que hace que el conjunto de la obra sea lo que es: maestra. Pero el viaje no acaba aquí, faltan por llegar las confesiones emocionales envueltas de ambient de “From Rags To Riches”, un single pop que está al borde de romperse en mil pedazos como “Stay” o la fusión del ambient y el pop en el genial experimento que es “Heatwave”. Acto seguido, la calma total, la nada, el placer absoluto de Freud, y te quedas mirando al techo.

5 años después volvieron con un notable segundo disco, “Hats”, muy disfrutable y en la línea de su predecesor, pero céntrate, primero éste.